Abstract
<jats:p>La evolución tecnológica ha reconfigurado profundamente nuestras dinámicas laborales y hábitos cotidianos, dando paso a modelos productivos y profesiones inéditas que, a su vez, han introducido riesgos ergonómicos y psicosociales antes desconocidos. Este cambio de paradigma ha provocado el surgimiento de patologías que anteriormente no se registraban, obligando a las organizaciones a replantear las estrategias que garanticen la salud a sus trabajadores. Dentro de este contexto, el tecnoestrés destaca como un trastorno de adaptación originado por la dificultad de interactuar de manera saludable con las tecnologías digitales, hoy se entiende como un desajuste crítico entre las exigencias tecnológicas y las capacidades cognitivas o emocionales del individuo. El tecnoestrés tiene efectos que van más allá del ámbito psicológico; se presentan en problemas físicos específicos. Se considera que, en los últimos diez años, el estrés percibido ha crecido notablemente, lo que coincide con un aumento de la carga académica a través de plataformas digitales.</jats:p>