Abstract
<jats:p>Este trabajo aborda la constitución del sujeto en los Ensayos de Montaigne desde la hipótesis de que su unidad depende estructuralmente de una instancia de alteridad: el lector. La escritura montaniana, lejos de operar como un ejercicio solipsista, despliega un dispositivo dialógico en el que la figura del lector funciona como límite, espejo y contrapunto del yo que se describe. El sujeto que emerge es el resultado de una interacción constante entre la autorreflexión y la mirada anticipada del otro, cuya presencia virtual permite ordenar y estabilizar una identidad marcada por la dispersión. El artículo muestra así que la subjetividad montaniana es inseparable de la relación con el lector, agente indispensable para su unificación.</jats:p>