Abstract
<jats:p>Actualmente, las demandas a los profesionales que ejercen la medicina estética no son hechos puntuales si no cada vez más frecuentes. Los peritos médicos se ven en algunos casos con que no tienen herramientas para defender al profesional al carecer de documentación clínica que acredite (o no) que el procedimiento en litigio siguió las pautas de la lex artis ad hoc. Para un perito médico no hay nada más importante en un conflicto de praxis que una buena historia clínica, en la que encontramos tanto los puntos fuertes como los débiles de la defensa. De ahí que este documento no es solo una herramienta diagnóstica, si no un respaldo legal crítico y un contrato de expectativas con el paciente. A diferencia de la medicina general, el componente subjetivo y la visión de la propia imagen del paciente son los ejes centrales.</jats:p>