Abstract
<jats:p>El aborto, en cualquiera de sus formas, no se limita a un evento médico aislado. Es una vivencia profundamente humana que activa circuitos emocionales, redes cognitivas y procesos neurobiológicos que no siempre son visibles, pero sí duraderos. Durante años, la medicina obstétrica se centró exclusivamente en el cuerpo, en los signos clínicos del sangrado, en el útero vacío, en los niveles hormonales. Sin embargo, la mente femenina también sangra, silenciosamente, en procesos de duelo, ambivalencia o resignificación que apenas comienzan a ser reconocidos. Esta obra ha sido concebida como una respuesta científica, ética y terapéutica frente a una deuda histórica: la invisibilización del impacto psicológico y neuropsiquiátrico del aborto. No desde la ideología, sino desde la evidencia multidisciplinaria, con la convicción de que ciencia y compasión no deben estar separadas. Durante mucho tiempo, el abordaje del aborto ha sido tratado de forma fragmentada. Desde la ginecología, se redujo a una cuestión técnica; desde la psicología, se lo limitó a una reacción emocional individual. Esta desconexión generó vacíos asistenciales y epistémicos. La mujer que aborta, de manera espontánea o voluntaria, a menudo es tratada como un caso clínico resuelto, sin preguntar cómo duerme, qué sueña, si puede volver a mirar su cuerpo sin dolor. Nos proponemos cerrar esa brecha: integrar lo médico, lo psicológico, lo social y lo espiritual en una visión coherente y respetuosa de la experiencia femenina.</jats:p>