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Abstract

<jats:p>Desde sus orígenes más académicos, la historia de la familia fue vista a partir de tres diferentes opciones: la demografía, la sentimental y de la economía doméstica. Como muestran los trabajos presentados en este libro, las perspectivas no son excluyentes. Por una parte, la historia demográfica nos ofrece tendencias amplias, lo cual permite observar los cambios con un panorama fundamental para contextualizar casos individuales; más aún, la historia de las genealogías, sobre todo de las élites, ha permitido observar la construcción de las redes de poder en diferentes regiones no sólo de México, sino a nivel global, como lo refieren los estudios en este libro sobre Granada, España, y Argentina. Por otra parte, los estudios sobre las emociones adquieren cada vez mayor relevancia; si bien, como lo reconoció Anderson desde hace tiempo, las dificultades para encontrar las fuentes pertinentes, los estudios en este sentido se han desarrollado a partir de familias nucleares y generalmente de las élites, lo cual plantea la necesidad de las interrelaciones entre lo privado y lo público. De tal manera que no podemos renunciar a la historia social para privilegiar sólo al individuo en términos culturales o emocionales. La recomendación, entonces, es trabajar de manera integrada las diferentes perspectivas históricas y ver los fenómenos demográficos efectivamente en contextos más amplios, sobre todo en términos de las relaciones laborales, políticas, sociales y económicas de la población. Quizá por ello habría que recuperar una de las intenciones que trajo consigo la historia de la familia, es decir, ofrecer una visión alternativa o al menos complementaria sobre uno de los grandes debates de la historia: las diferencias entre las sociedades desarrolladas y las menos desarrolladas, debate en el que ha prevalecido la perspectiva económica. Porque los cambios en la historia de las familias pueden ayudarnos a comprender este tipo de grandes divergencias, por ejemplo, la relación del peso familiar y del patriarcado en cierto momento dentro de las relaciones sociales.  De ahí la importancia de estudiar los sistemas familiares orientados a las relaciones de pareja, de éstas con los hijos y entre éstos mismos como iguales, para identificar si se trata de relaciones jerárquicas y autoritarias u horizontales y democráticas con el papel de la mujer más igualitario. Finalmente, la metodología de la economía doméstica, desarrollada por Jan de Vries, se ha utilizado poco en México, ésta establece que la familia es una unidad económica donde la necesidad de un mayor consumo incentivó el trabajo y la consolidación del capitalismo. Los trabajos del Cuerpo Académico “Historia de la cultura, de la sociedad y de las instituciones en México” reunidos en este nuevo libro son precisamente una muestra de los cambios no sólo metodológicos sino también teóricos de la historia de las familias y el género, abriendo posibilidades de estudio para toda una gama de casos que muestran la diversidad de las relaciones familiares en México y otras latitudes.</jats:p>

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Keywords

historia este para sobre relaciones

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